2009/08/26

Un pañuelito para el gordito llorón

En medio de la calle el caballero andante se consigue una plasta y dice: Tiene el aspecto de un reaccionario de mierda. Huele a reaccionario de mierda. Sabe a reaccionario de mierda. ¿Dónde carajo está el Aseo Urbano?

Dice un candidato a formar parte del club de los ex-rectorcillos del colegio de señoritas (dicho sin distingo de género), que no le gana una a las sombras desde 1970, y que una vez fue llamado Universidad Central de Venezuela, que la "oferta estudiantil" (¿tres sifris por el precio de uno?) es de 60 mil manos blancas. Digo, hasta que pocos palos sean considerados un bosque. También dice Narváez que es falso de toda falsedad que la institución que el aspira dirigir sea elitesca. El 72% de los estudiantes, según dice, forman parte de la "golpeada" clase media. Para que vean que hay quienes le llevan la cuenta de los golpes que da Globovisión et al. Que hay un 12% de pobres (para dejar los eufemismos) y un 17% de ricos que no parecen haber sido golpeados, según se desprende. Lo que es harto interesante es que la suma de 101%.

No sé si las cifras de Narváez sean exactas. No importa. Lo que importa es que estos profesores reaccionarios (de derecha y de "izquierdas") tienen más de 40 años graduando reaccionarios. Y que los padres y representantes de esos reaccionarios componen la clase media profesional que, allende la talanquera, ha hecho de la mentira una herramienta de trabajo político y de la conducta apátrida una mugre bandera. Pero no vienen por ahí los tiros...

¿De dónde sale el 12% de pobres? Aseguro que son menos, pero la cifra me sirve para organizar ideas. La oferta de pregrado es de 50 mil plazas. El 12% de esa cifra es, "dealgunamanera" "y enelmarcodeloqueseria" aritmética, 6000. Y "La Voz", es decir Sinatra (¡que así se llama el sindicato!) agrupa a poco más de 6000 trabajadores y obreros. ¿Trabajadores y obreros pertenecientes a la "golpeada" clase media? Quizás ellos se consideren clase media, pero son pobres. Cada quien se cae a mentiras sobre sus capacidades económicas o intelectuales. No hay que ir muy lejos. Los gorditos que se cren la tapa del frasco pululan.

Lo que es objetivo es que si en ese colegio de señoritas todavía hay manquesea un 12% de estudiantes de origen humilde, es gracias a esa claúsula del contrato colectivo. De no haber existido esa aberración, poca duda cabe, no habría ni un pobre en esa verga. Que quienes realmente se aprovechan del asunto son los "profes" es cosa que no necesita demostrarse. La inteligencia y la aptitud para el estudio se heredan, creen algunos. Y papi y mami arrimando la canoa...

¿Es necesario que la clausula desaparezca? Quizás si. Mientras se consigue un método donde los prejuicios de clase y las falsa premisas de "calidad" (calidad sin dar ejemplo) de un gordito no pueden ser la referencia. En Sartenejas, predicando en el desierto, el Prof. Mata ha planteado un metodo sencillo y "maoista": "Que se abran 1000 escuelas y de allí ganen su derecho a florecer los mejores estudiantes de cada escuela, sin distingo de clase social" (http://apartaderos.blogspot.com/2008/03/el-ingreso-la-universidad-2.html).

En su última llorantina, berreadera y pataleo (es decir sus "investigaciones científicas" de cuartilla y media), y con su característico clasismo de medio pelo, el gordito que todos conocemos denuncia que Navarro e Istúriz esconden la verdad sobre esa claúsula... ¿Para qué será que la esconden? Lo objetivo es que hasta ahora esa claúsula fue usada. Donde hay pobres, hay Revolución, hay esperanza. Esos pobres que llegaron allí por trácala sindicalera, al menos tienen padres con trabajo estable que pueden velar porque sus hijos tengan el ambiente mínimo requerido para salir adelante en las lides de la educación superior. Así sea esto en un colegio de señoritas que ha estado lleno de profesores reaccionarios desde 1970. Digo, hasta que pocos palos sean considerados un bosque. Ese 12% de jóvenes de origen proeltario tiene la responsabilidad de convertirse en vanguardia y devolver al status de Universidad, de academia, de centro de investigación y desarrollo, al nido de víboras sifrinas en que convirtieron a la UCV los gorditos que se creen la tapa del frasco.

Para ayer, que mañana es tarde, que algo queda...

Manuel Brito