2009/08/24

"Le petit difference"


La frases con que titulo la usan las chicas que hablan el franchute como lengua materna para referirse al "miembro masculino" (como dicen los recatados) en estado de reposo. Dependiendo del individuo y dependiendo del estímulo, la petit difference puede convertirse en la tercera pierna a la que se le canta "negro consentido", o el caso común que llena las estadísticas, una simple "difference" a la que se le canta: Cachito, cachito mio. Sea cualquiera que sea el caso, lo importante es que exista la petite difference. Lo que se haga con ella es asunto de experiencia y maña, o de tamaña inexperiencia. Estoy de acuerdo: Hay que tirar siempre, y tirar con todo. So pena de andar por la vida endulzando el mar, o amargando la caña. Es decir, desubicados de bola.

Anatomías aparte, y maquiavelismo por el medio de la calle, como debe ser, leo a los muchachones que nos iluminan desde el penthouse del Anauco Hilton hacer sus piruetas para criticar a quienes hacen la Revolución. Entiendo su gimnasia, la masa no está para bollos y el cambur es fuente de calorías. La Revolución, mientras tenga con qué, tendrá a gente chupando. Ya los peronistas, excelentes alumnos de "El General", nos dieron una clase magistral de oportunismo en La Habana. Fidel ya debe estar vacunado -digo yo- de esos virulentos virus. Chávez aún no. Hay que esperar a que le caiga la locha.

Me imagino que tiemblan de sólo pensar que alguien pueda asociarlos directamente a Rigoberto y su mono "Temático". El show "De rrida (o algo asi...) a carcajadas" que estos dos puedan montar (¿o desmontar?) en cualquier conversadero de intelectuales (comillas al gusto) donde sean invitados, tarde o temprano desembocará en lo que desembocan todas las provocaciones de este tipo de gentecita. ¿Me expando o lo dejo hasta aquí?

Me expando. Leer a un par de bolisiclones derramando tinta y baba sobre lo que es Revolución, en compañía de sus colegas franchutes bajo el lema: "invítame que yo te invitaré", es un espectáculo que le desestrucutra la quijada a cualquiera. Ese fulgor con que se patea a la momia de Lenin, esa elegancia con que se le tiran tomates a la figura del Che, ese glamour con que se trata de deslegitimar el liderazgo de Chávez, para dar apenas tres ejemplos de babosidades, me hace pensar en "le petit difference". La diferencia es que estos pendejos nunca han hecho nada en su vida, además de cuadrarse con quien les da la bequita para comer y escribir webonadas, en tanto que Lenin, El Che y Chávez son (notese el presente perfecto) líderes de procesos revolucionarios que están en marcha, y seguirán estando en marcha con o sin la venia de sus majestades los libre pensadores (que ni son libres, ni son pensadores).

¡Eunucos!!, que algo queda..

Manuel Brito