2009/02/08

Los escritos que sin querer llevan música

Ponerle música a lo que se escribe, recurrir a metáforas que están en el "imaginario" (que así el dicen ahora a la memoria colectiva) son estrategias que permiten decir mucho en poquito espacio. La letra de un bolero archiconocido por cualquier generación, o de un tango torombolo de esos que escribió Enrique Santos Discépolo sirven para explicar con imagenes familiares algunas cosas que ha sido cubridas por el escrito sin que haiga la necesidad de explicarlas.

Habemos,claro, los que no nos gusta ni el tango, ni el bolero, ni el joropo, ni la jota, ni el alfondoque, ni el miriñaque, ni el garrasí, ni el quitasol... Sólo un milagro cítrico como el "rock" puede salvarnos de tanta tropicalidad. Que lástima porque a mí me sigue pareciendo que esa música rebelde fue inventada para naricear a los jóvenes de todas las longitudes, y ponerlo a toiticos en un carril de rebeldía controlada. Nada más patetico que un John Lennon siendo condecorado por la monarquía inglesa. Pero las fuerzas del mercado están ahí para eso, para meter con vaselina el falo de los valores burgueses. Decia un amigo de Madriz que lo unico que le queda virgen a España es el aceite virgen de Oliva. Yo voy más allá. Eso es lo único que le queda al planeta después de esta "globalización".

Y hablando de patetismos. Cuando me enteré -hace ya muchos años- que los guardias rojos durante la Revolución Cultural rompían los discos de Beethoven porque los asociaban a gustos y valores burgueses, me entristeció el asunto. Primero, por los burgueses que se habían encargado de aburguesar a Beethoven, con su medio cultura de medio ricos que medio saben de que va la cosa. Y segundo por los compañeros guardias rojos, que no lograron convertir el entusiasmo por un cambio radical y necesario en algo menos que una vendetta, que a la final pocos compramos y terminó convertiendo a China en un emporio de capitalismo salvaje, como pocos.

A los burgueses y aspirantes no hay que partirles los discos de Beethoven en la cara. A los burgueses y aspirantes a burgueses, hay que hacerles notar que todo lo que hacen y dicen en un país en Revolución tiene música de Beethoven.
Su forma de contradecirse, sus histerias por no tener la razón, su lloriqueo porque su mundo de ciegos donde ellos tuertos son reyes se desvanece, sus pataleos por ser diferentes al resto, por ser "alguien" cuando se miden con los débiles, mientras "apaga(n) sus amorosos bríos cuando hay un perro grande que le enseña los dientes", todo ese estilo de vida esta contenido en el pentragrama de la Sonata No. 8 del bueno
de Ludwig. ¡Y como suena cuando se le puya!!!

Allegro di molto e con brio, que algo queda...

Manuel Brito